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Las escribían donde podían, en las chabolas, entre los combates: en el empapelado, cuadernos de alumnos, libros de oficina…

Las revistas manuscritas de los guerrilleros se guardaban con los documentos importantes y se llenaban con hechos igual que con los relatos sobre la vida cotidiana, combates, héroes. Las revistas improvisadas se reanimaban con dibujos y humor invariable. Transmitiendo uno a otro, las leían para animarse con la esperanza de vencer pronto.

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EL CURA NIKOLÁI JILTOV,
PEATÓN DEL DESTACAMENTO
"¡Muy estimado señor brigadier! Siguiendo la tradición rusa le felicito con motivo de la Navidad deseándole lo mejor, también a nuestro pueblo ruso tan sufrido..."

Un fragmento de la carta del cura N.Jiltov al brigadier de la brigada Voroshílov V.G.Yeriómenko
El destinatario de dicha carta fue el brigadier de la 300ª brigada Voroshílov Vasili Yeriómenko. Además de las felicitaciones por el festejo cristiano el cura Nikolái Jiltov le pidió mandar a la "casa de descanso" con el fin de mejorar su salud al herido Mijaíl Shershniov muy afectado por el fallecimiento de su comandante Anojin mientras que el cura se había ocupado de llevar a cabo el rito funerario.
El cura N.A.Jiltov con su familia. Foto del archivo del Museo
Durante los años de la guerra el clero cumplía con su deber ciudadano sin abandonar su servicio al Dios. Por ejemplo, el padre Nikolái fue superior de la Iglesia de San Juan Bautista en la región de Kletsk y enlace del destacamento guerrillero G.Kotovski de la brigada Voroshílov, también prestaba su ayuda al grupo de reconocimiento de Mijaíl Shershniov. Su casa se convirtió en hospital, Estado Mayor y almacén de armas. Natalia, la esposa del cura, se encargaba de cuidar de los heridos.
Las revistas manuscritas de aquella época contenían felicitaciones por el Año Nuevo y ni una sola palabra sobre los festejos con motivo de la Navidad. Sin embargo, después de la guerra uno de los guerrilleros de la brigada Voroshílov Pável Volozhin compartió sus recuerdos de la visita a casa del padre Nikolái: "De regreso de una operación nos vimos en su casa en plena Navidad. La esposa del padre nos organizó una recepción siguiendo todas las reglas".
La revista manuscrita Nú.2 "Uragán" ("Huracán") del destacamento guerrillero "Uragán" de la provincia de Minsk, diciembre de 1943
En abril de 1944 el padre Nikolái y su hermano cura Gueorgui fueron detenidos por sus vínculos con los guerrilleros. Sus esposas Natalia y Lidia se dirigieron a la ciudad de Baránovichi en busca de información, pero también cayeron presas. Los Jiltov fallecieron en Koldichevo, un campo de concentración al lado de Baránovichi.
Un dibujo de la iglesia en el pueblo Bliachin (nombre actual: aldea Sadóvaya) de la región de Kletsk
Nikolái y Gueorgui Jiltov con esposas e hijos. Foto del archivo del Museo
Nikolái sufrió la muerte de un mártir: le ataron a una cama sobre una hoguera. El cura fue quemado vivo. Su esposa fue fusilada el 30 de junio, la última noche del campo de concentración. Kira, Nadia y Valia, sus hijas, sobrevivieron, las educó su abuela.
El cura del pueblo Milévichi de la provincia de Pinsk Evgueni Krokas y los guerrilleros del destacamento Voroshílov, octubre de 1943
Foto de BelTA
Durante los años de la guerra nació el diálogo entre el poder soviético y el clero. En 1944 falleció el Patriarca Sergio. El locum tenens Metropolitano de Leningrado Alejo escribió una carta a Stalin.
"...En mi futura actividad seguiré los principios que guiaron el servicio eclesiástico del patriarca difunto: el respeto de cánones y ordenanzas de la Iglesia por una parte y la fidelidad a la Patria y el Gobierno que Usted lidera por la otra..."

Un fragmento de la carta del Metropolitano Alejo (Simanski) a I.V.Stalin, el periódico "Za Ródinu" ("Por la Patria"), organismo del comité antifascista de la provincia de Brest, mayo de 1944
En su carta el Metropolitano Alejo también informó sobre la aportación del clero y los creyentes de la Eparquía de Leningrado al fondo de la defensa del país.
El periódico "Patriot Ródiny", organismo del comité interregional del Partido Comunista de Bielorrusia, el 22 de enero de 1943
En los territorios ocupados los sacerdotes ordinarios seguían siendo fieles a la moral cristiana, ayudaban a los guerrilleros, escondían y rescataban a los soldados del Ejército Rojo. Asimismo predicaban seguridad en su victoria, se dedicaban a la propaganda patriótica entre la población y se unían a la lucha contra el enemigo.
La revista manuscrita Nú.2 "Uragán" ("Huracán") del destacamento guerrillero "Uragán" de la provincia de Minsk, diciembre de 1943
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